Tenemos mucho que aprender… y envidiar.

Espectáculo ante todo.

El deporte es espectáculo; primero y siempre espectáculo. Un espectáculo que, al margen de las cuestiones económicas, está y debe estar enfocado al espectador, al aficionado. ¿Tenemos claro que la Liga BBVA, la Champions League, la Euroliga de Baloncesto, el Mundial de Fórmula 1 ó cualquier otra competición que nos imaginemos no sobrevivirían con los estadios vacíos o con nulas audiencias televisivas?

Esto es algo que tienen muy interiorizado en Estados Unidos. Al margen del mercantilismo del que se puede acusar a las competiciones americanas en las que la publicidad y los sponsors lo presiden todo (tiempos muertos obligatorios para anuncios de televisión, patrocinios al límite, etc.) muchas de las directrices existentes están dirigidas única y exclusivamente al aficionado.

Normas sobre atención a los medios.

Resulta bastante inimaginable para mí que, finalizado un partido de fútbol, los periodistas de cualquier medio, las cámaras, etc. invadan el campo para abordar en caliente a los jugadores o que se realicen entrevistas dentro del vestuario o que al salir de éste, los jugadores tengan la obligación de atender a los medios en la “zona mixta” o incluso los propios árbitros.

Al contrario de lo existente en nuestros deportes, con excepciones honrosas, tenemos ejemplos de los que, a mi entender, tenemos que tomar nota. En este sentido, la NFL (de la que hemos hablado aquí en otras ocasiones en relación a la demanda interpuesta por las secuelas de las conmociones cerebrales) acaba de imponer una multa de ¡100.000 dólares! a una de las estrellas de la liga por algo tan grave como…

¡¡¡¡Violar la política de atención a los medios!!!! (Aquí el comunicado de la NFL).

La NFL permite las excentricidades de sus jugadores ¿Por qué no? Pero no permite la desatención a los medios de comunicación, entendiendo el derecho de los espectadores a la información y, por supuesto, entendiendo que éstos están donde están gracias a la existencia de medios de comunicación, espectadores, etc.

Hay que permitir ciertas excentricidades de los jugadores ¿Qué remedio quizá? Pero lo que la NFL no permite bajo ningún concepto es la desatención a los medios de comunicación, entendiendo el derecho de los espectadores a la información y, por supuesto, entendiendo que éstos están donde están gracias a la existencia de medios de comunicación, espectadores, etc.

Mientras aquí “le reímos las gracias” a entrenadores que envían a las ruedas de prensa a sus segundos entrenadores, jugadores que pasan de largo cuando se les intenta preguntar simlemente porque no tienen ganas de hablar o aceptamos estoicamente los plantes a la prensa o la imposibilidad de conocer los entrenamientos de los equipos salvo por “quince minutos de cortesía”, la NFL, organización que dirige la competición de fútbol americano en Estados Unidos, obliga a los jugadores y técnicos de todos los equipos a estar disponibles para la prensa durante la semana de entrenamiento y en el vestuario después de los partidos… Igual, igual que aquí. Y hablo desde el plano de aficionado al que con esas actitudes se desprecia.

Legalmente no existe una sola norma en nuestros deportes que obligue en términos siquiera mínimamente parecidos a jugadores o entrenadores en cuanto a atención a la prensa (a bote pronto se me ocurre la imposición por UEFA de comparecencia de entrenador y un jugador a la rueda de prensa previa a los partidos de Champions League).

Cierto es que hay excepciones y, por ejemplo en las competiciones de motociclismo, los aficionados estamos acostumbrados a ver las entrevistas a los pilotos sobre la propia moto y con el casco puesto minutos antes de comenzar la carrera o a que las cámaras entren con una cierta libertad en los garajes. Pero, a diferencia del caso de la NFL, no existe obligación, el que quiere habla y el que no quiere no.

El "corralito" sí es un lugar en el que existe obligación para los pilotos de comparecer ante los medios.

El “corralito” sí es un lugar en el que existe obligación para los pilotos de comparecer ante los medios.

Desgraciadamente no tenemos en “nuestros deportes” ni una mínima aproximación a la normativa expuesta; se sigue manteniendo a los deportistas en burbujas alejadas del público que no hace sino privarnos de la información que merecemos. Pero lo más grave es que los dirigentes del deporte, principalmente del fútbol como deporte más practicado en el planeta, continúan sin darse cuenta de la importancia del aficionado dentro de todo este entramado… del aficionado que va al estadio y del que está detrás de la televisión, de los periódicos o de la radio.

Mucho que envidiar.

Si decíamos que tenemos mucho que aprender, lo cierto es que, además, en mi opinión, también tenemos mucho que envidiar.

Hace unos años, Álvaro Delgado Truyols escribió en ¿Hay Derecho? un brillante artículo titulado “La burbuja en la que viven los futbolistas profesionales: el “caso Benzema” y otros similares” en el que nos hablaba sobre la ausencia de repulsa social que provocan determinadas acciones de los deportistas.

Piqué mantuvo una ya famosa discusión con Agentes de la Guardia Urbana que multaron a su hermano por estacionar en segunda fila. Jordi Alba, su compañero en el FC Barcelona manifestaba días después que “El club no tiene que decir nada, me parecería una chorrada que le sancionara. Es algo de su vida privada ¿Qué le van a hacer? ¿Le van a dejar tres días sin comer?”

Esta es exactamente a la cuestión que me refiero ¿De verdad las instituciones deportivas que rigen las competiciones o los propios clubes no deben tener nada que decir en estos casos (al margen de sanciones económicas que le haya podido imponer su club y que desconozco)?

Pero los ejemplos son muchísimos y en cualquier deporte… Héctor Barberá (piloto de motociclismo) fue condenado por un delito contra la seguridad del tráfico (positivo en un control de alcoholemia) y, posteriormente, condenado junto con su novia por mutuos malos tratos y a principios de 2014, nuevamente por conducir con el carnet retirado.

El también piloto Aleix Espargaró fue sancionado por conducir habiendo perdido previamente todos los puntos del carné (“Yo ni sabía que no me quedaban puntos porque, de saberlo, no habría conducido”) y así podríamos continuar con una larga lista…

Si Messi fuera declarado culpable por la comisión del delito fiscal por el que está imputado ¿La Liga de Fútbol Profesional, la Real Federación Española de Fútbol o su club tomarían alguna medida contra él?

A la falta de la repulsa social que señala el post, añado la ausencia total de medidas correctoras al respecto por parte de LFP, RFEF, RFEB, ACB, DORNA, etc. que, si bien podrían plantear discusiones competenciales, no debería ser así puesto que no dejan de imponer otras medidas que exceden las meramente deportivas (restricciones de uso de determinadas marcas, etc.).

Quizá a diferencia de todas estas instituciones en las que no he encontrado referencia a medidas para imponer sanciones por conductas ajenas al ámbito deportivo, la NFL (otra vez la Entidad que gestiona la competición de Fútbol Americano en Estados Unidos y que resulta ser la liga con mayores beneficios del mundo, unos nueve mil millones de dólares/año) ha prohibido jugar a una de las estrellas de los Minnesota Vikings durante el resto de la temporada. Es como si la LFP o la RFEF, por ejemplo, impusieran una sanción de un mes sin jugar ni cobrar a Gerard Piqué por el incidente con la Guardia Urbana… Inimaginable ¿Verdad? Pero ¿Inaceptable también por los propios aficionados? Me temo que sí.

En concreto le ha impuesto una sanción de empleo y sueldo (la liga, no su equipo) por violación de las normas de conducta de la NFL tras haber sido acusado de malos tratos a su hijo, aunque la asociación de jugadores ha recurrido la sanción.

El Comisionado de la NFL remitió al jugador una carta en la que, entre otras cosas señalaba: "Has demostrado poco arrepentimiento por tus acciones. Al ser acusado formalmente, admitiste tus acciones pero añadiste que no dejarías de castigar a tus hijos con golpes y defendiste tu conducta en múltiples mensajes de texto, hechos públicos, enviados a la madre de tu hijo. También expresaste estar muy confiado en tus acciones porque "se por qué lo hice". Esos comentarios causan gran preocupación, pues no pareces entender la gravedad de lo que tus acciones causaron. Y, peor aún, das a entender que estás en la libertad de repetir dicha acción en un futuro. Estamos preparados a iniciar un programa para ayudarte a tener éxito, pero ningún programa puede funcionar sin tu compromiso genuino y continuo. Debes comprometerte al esfuerzo de terapia y rehabilitación, cuidar adecuadamente de tus hijos, y abstenerte de futuras violaciones de la ley o la política de la liga." No obstante esa sanción está recurrida y ha provocado a su vez duras críticas por parte de la Asociación de Jugadores que tacha la Liga de realizar juicios paralelos e imponer sanciones al margen de la Justicia.

El Comisionado de la NFL remitió al jugador una carta en la que, entre otras cosas señalaba:
“Has demostrado poco arrepentimiento por tus acciones. Al ser acusado formalmente, admitiste tus acciones pero añadiste que no dejarías de castigar a tus hijos con golpes y defendiste tu conducta en múltiples mensajes de texto, hechos públicos, enviados a la madre de tu hijo. También expresaste estar muy confiado en tus acciones porque “se por qué lo hice”. Esos comentarios causan gran preocupación, pues no pareces entender la gravedad de lo que tus acciones causaron. Y, peor aún, das a entender que estás en la libertad de repetir dicha acción en un futuro.
Estamos preparados a iniciar un programa para ayudarte a tener éxito, pero ningún programa puede funcionar sin tu compromiso genuino y continuo. Debes comprometerte al esfuerzo de terapia y rehabilitación, cuidar adecuadamente de tus hijos, y abstenerte de futuras violaciones de la ley o la política de la liga.”
No obstante esa sanción está recurrida y ha provocado a su vez duras críticas por parte de la Asociación de Jugadores que tacha la Liga de realizar juicios paralelos e imponer sanciones al margen de la Justicia.

Espejos públicos.

El alcance público de una estrella del deporte va más allá del campo. Sin intentar ser paternalista, es en muchos casos, un referente para determinadas personas y, en el caso de los menores, para personas muy influenciables.

Esa facilidad para llegar al público conlleva también obligaciones de comportamiento, quizá injustas en algunos casos, que colocan a las estrellas del deporte en un permanente punto de mira. Y bajo mi punto de vista, los organismos gestores de las competiciones deportivas, así como los propios clubes de fútbol deben velar, no sólo por la integridad de los campeonatos, sino también por la imagen que los deportistas proyectan, en una labor educativa dirigida hacia los más jóvenes que no se debe obviar. Una labor educativa que los propios aficionados deberíamos exigir.

Acerca de Nacho San Martin

Soy abogado, de los que están al otro lado de muchos de vosotros. Abogado de empresa... pero sigo siendo abogado igualmente. Me gustan muchísimas cosas, así que, quizá deje que vuelen por aquí al margen del Derecho. Tengo una máxima, una del gran Vince Lombardi: "Los momentos más oscuros de nuestras vidas no deben ser ni enterrados ni olvidados; más bien son un recuerdo que debe permanecer para servir de inspiración y recordarnos la fortaleza del espíritu humano y nuestra capacidad para soportar lo intolerable."
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2 respuestas a Tenemos mucho que aprender… y envidiar.

  1. Buen artículo ! Totalmente de acuerdo en que las estrellas del deporte son un espejo donde se miran muchas personas y sobretodo niños, y por lo tanto, conlleva dichas obligaciones de comportamiento en sus vidas privadas. Lo unico que difiero, es el tema del principio. La atención a los medios. Cada pais tenemos una cultura diferente, y en EEUU a parte de que les gusta todo a lo grande, el espectáculo como el elemento principal del deporte, no creo que tengan programas como “El chiringuito” o “Los Manolos” en los que son capaces de enfocar un “informativo” (por así llamarlo) en si un jugador ha mirado mal a su compañero, si se levanta con el pie izquierdo, se saca un moco en el banquillo o si conduce rápido a la salida del entrenamiento. Simplemente hay que ver el comportamiento de los aficionados en Inglaterra, al ver a sus ídolos o al respetar su intimidad. España es un pais de pandereta aún. Hemos llegado a un punto en que el jugador se siente observado en todo segundo, por ello se ponen la mano al hablar para que no sea utilizado al dia siguiente en horas de debate. Si no fuera por la prensa de este pais, no creo que a los jugadores les importara hacer entrevistas dentro del vestuario o opinar al salir en zona mixta con toda tranquilidad. Pero luego cogen la parte del titular que les interesa…para vender. Otra cosa es tener una mínima obligación por norma, de que el entrenador no mande a su segundo y otras acciones vergonzosas. Yo por ello, hay muchos programas que intento evitar. Cómo dice el gran Manolo García: “Aprendí a soportar sólo lo soportable”. Qué tiempos cuando los programas eran sólamente informativos como “Fútbol es Fútbol”. Pero bueno, será uno de los precios que tenems que pagar por ser los mejores en motociclismo, haberlo sido durante 6años seguidos en fútbol o tener la mejor liga de baloncesto tras la Nba. Spain is different. Saludos y te seguiré leyendo. 🙂

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    • Cierto Gonzalo. Hay culturas y culturas, pero ¿Para qué ponerte la mano en la boca si sabes que el lunes hay un especial de la Liga en la que se ofrecen al público las conversaciones porque hay micros en los banquillos (caso de USA)?
      Para mí hay una raíz de problema que es:
      Si prensa no pasa por el aro no tiene info de ese jugador o equipo.
      La solución debe venir de la existencia de una normativa que lo impida.
      Gracias y un abrazo.
      Y ganad este domingo sí o sí.

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